Cualquier actividad que entretenga y relaje debe forzosamente ser beneficiosa. Si estas actividades pueden practicarse en sociedad y al aire libre, su valor aumenta. Para muchas personas, el hecho de ganar adquiere más importancia que el de participar; la sensación de triunfo al derrotar a un contrario o una contraria oculta el placer de la lucha competitiva. Los juegos que se practican con esta actitud originan tensión en lugar de disiparla. Esto es particularmente cierto en el deporte profesional y amateur, pero en los últimos años el problema ha invadido poco a poco los niveles recreativos. Son demasiadas las personas que participan en un juego para ganar, y lo que es peor, muchos ganadores y muchas ganadoras desprecian a los perdedores y las perdedoras sin aceptar el hecho de que por muy buenos o buenas que sean ellos o ellas, también serán perdedores o perdedoras algún día.
La elección del deporte que se desea realizar es una cuestión puramente personal. Está claro que los que exigen el contacto corporal entre las personas, como el fútbol, el rugby y el boxeo sólo se pueden practicar durante la juventud. Por lo tanto, si una persona disfruta con ellos, deberá interesarse además por otros, ya que corre el riesgo de quedarse sin saber qué practicar cuando llegue a los 40 años. Además, muchos juegos no pueden disfrutarse a todas las edades y con frecuencia el hecho de que toda la familia practique el mismo deporte sirve para mantenerse unida.
El ciclismo competitivo exige un esfuerzo cardíaco mayor que cualquier otro deporte, pero requiere muy poca fuerza y flexibilidad, mucha menos que las que necesitan los levantadores y las levantadoras de peso y los y las atletas. En los y las judokas y los luchadores y las luchadoras en general, el equilibrio entre las propiedades físicas es superior, aunque no requieren niveles extraordinarios de fortaleza física, resistencia ni flexibilidad. Es imposible, por lo tanto, afirmar que cualquier o cualquiera deportista está en mejor forma que otra persona que practique otro deporte que con frecuencia es igualmente exigente, pero de un modo diferente.
Los y las deportistas están en forma para el deporte que practican. Aunque una persona esté preparada para nadar o correr, ello no significa necesariamente que también lo esté para otros deportes, incluso menos agotadores, como el cricket o el golf. Una tarde dedicada a jugar intensivamente a los bolos provocaría en las personas no acostumbradas a esta actividad unas fuertes distensiones en los músculos y tendones.
Sin embargo, es imprescindible desarrollar ciertas propiedades físicas, particularmente la resistencia cardiovascular. Se deben tener en cuenta también a las personas que desean adelgazar: quizá estas prefieran un deporte más adecuado a sus deseos ya que algunos provocan la combustión de más calorías que otros.
Información tomada de El goce de vivir. E.N.E.S.A, 1979. Páginas 184 y 185.
