
La cirugía de reducción de senos, mamoplastia de reducción o reducción mamaria tiene dos objetivos principales: corregir la caída del busto de manera que tenga una apariencia más esbelta y natural, y a la vez reducir o hacer más pequeño el tamaño de la glándula mamaria. Dependiendo de las condiciones de salud y de vida de la paciente potencial para este tipo de intervención quirúrgica, hay varias razones que llevan a una mujer la decisión de reducirse el busto. En primer lugar están los factores genéticos que determinan una condición llamada gigantomastia, en otras palabras un busto muy grande heredado, y que puede causar dolores en la espalda a no ser que haya otros factores desencadenantes de esta molestia que no sea precisamente el volumen del busto.
Obviamente también entran a jugar las condiciones estéticas, aquellas en donde la mujer se siente menos atractiva con un busto voluminoso o está segura que este no le “cuadra” a sus pretensiones de vestuario, aspecto que en este caso no es cubierto por algunas entidades promotoras de salud como sí en el caso de la reducción mamaria con fines médicos. Pero como también existen bustos grandes debido a la obesidad, al embarazo y a cambios hormonales repentinos, es preciso por este motivo hacer un examen correcto que determine si en una mujer puede llevarse a cabo una cirugía de este tipo.
Si todas las condiciones para la cirugía están listas, se procede a hacer la intervención quirúrgica retirando la glándula mamaria para acomodarla al tamaño requerido por la paciente, dejando en claro que al ir haciendo este procedimiento la piel queda sobrante en muchos pliegues de modo que serán inevitables las cicatrices en el seno. Dependiendo de la técnica que se haya empleado, la cicatriz puede quedar en su porción horizontal ocultada debajo del surco submamario y la vertical en el polo inferior, en forma de L o bien de manera perialreolar.
Una cirugía de reducción de senos se hace bajo anestesia general, puede durar de tres a cuatro horas y según lo que se haya acordado con la paciente puede ser una intervención ambulatoria u hospitalizada de manera tal que todo esté dentro de las condiciones elegidas por la mujer. Respecto al mantenimiento de las cicatrices, depende esto tanto de la calidad de la piel como del proceso de cicatrización, y el cirujano o la cirujana deben ser totalmente claros con la paciente en cuanto a sus expectativas y lo que debe o puede esperar después de la intervención.












