Una alternativa a la rinoplastia estética (operación de la nariz para mejorar su apariencia) son los correctores nasales, pequeños arcos de plástico que levantan el perfil nasal. Su implantación puede ser hecha por la misma persona. Eso sí, tiene que tener el cuidado necesario para no lastimarse el interior de las fosas. Los correctores de este tipo son a la nariz lo que el wonder bra a los pechos femeninos u otros métodos de realce.
Hay un debate sobre si este tipo de artilugios son perjudiciales o saludables para las personas quienes desean usarlos. Tal vez el principal inconveniente con respecto a su uso es que se trata de dispositivos internos. Al ser de este tipo, obviamente entran en contacto directo con el mucus, los vellos que recubren las fosas y en algunos casos la sangre del individuo. Así que deben ser módulos que deben de tener un aseo impecable.
Antes de usar los correctores nasales, no está de más consultar la opinión de un médico o una médica que sea de nuestra credibilidad. Si es un(a) especialista en otorrinolaringología, mejor. Hay ciertos casos en que una simple rinoplastia puede mejorar para siempre un problema estético que la persona en efecto tenga o que crea tener. Además, los correctores nasales deben ser adquiridos, en caso de contar con la aprobación del (de la) facultativo(a) médico(a), de parte de una institución o firma acreditada, responsable, dentro del campo de la salud.
Los correctores nasales tienen limitaciones. No pueden usarlos las personas que tengan o hayan tenido recientemente problemas respiratorios como rinitis, asma, etc. Hay algunas formas de nariz que efectivamente mejoran estéticamente con el uso de los correctores; en otros casos, el resultado visual puede ser lamentable. Tampoco se recomienda su uso si la persona usa piercing en esta zona, o si ocasionalmente sangra por la nariz.