
La población infantil está expuesta a un sinnúmero de enfermedades que son consideradas como típicas de esta edad; muchas de ellas, si no son tratadas a tiempo, incluso pueden conducir a la muerte. Por eso la generación de anticuerpos, que es el principal objetivo de las vacunas, hace de los organismos de los niños más resistentes y por supuesto tranquiliza a los padres o responsables con respecto a la salud de los pequeños. Es necesario que los adultos conozcan a cabalidad cuáles son los tiempos necesarios para aplicar cada vacuna, de modo que no pueda haber inconvenientes serios más adelante.
¿Por qué algunas personas adultas descuidan el aspecto de las vacunas en los niños? Tal vez debido a tres motivos principales, cada uno de los cuales con su respectivo rebatimiento. El primero de ellos es que: “las vacunas resultan ser muy caras”. Hay muchos centros de salud en donde los gobiernos municipales disponen para la población infantil, sobre todo la de escasos recursos económicos, las principales vacunas a las que deben someterse a los niños. Esté atento(a) a las campañas de salud realizadas por diversas instituciones médicas y no desaproveche la oportunidad de poder hacer vacunar al niño a tiempo.
El segundo motivo que esgrimen muchas personas adultas para negarse a vacunar a sus pequeños es que: “a ellos les da mucho miedo las agujas, y además terminan muy dolidos después de una aplicación”. En la actualidad, la mayoría de los complementos que se desarrollan como los agentes activos de las vacunas se suministran por vía oral, de tal manera que para los niños no resulte una experiencia traumática sino, sobre todo, divertida y hasta educativa. Pues no faltan los profesionales de la salud que explican a los niños, mediante lúdica o dibujos, por qué los han de vacunar desde ahora.
El tercer motivo de rechazo hacia las vacunas infantiles parece ser el más extendido, esgrimido sobre todo por algunas madres: “yo le he dado (o le doy) mucho pecho al niño; entonces no necesita de vacunas”. La leche materna es sin duda el activo natural más importante contra las afecciones de los pequeños, pero aun así no puede suplir todas las defensas que necesita el organismo y por lo tanto las vacunas son, también indudablemente, el auxiliar más eficaz en la lucha contra las afecciones. Para finalizar, este es el cuadro de vacunas para los niños respecto a la enfermedad que previene, la dosis y la edad en que deben ser aplicadas.