Hoy, Día Internacional de la Mujer, es una fecha en la cual varias damas recibirán distintos halagos de parte de varones o de otras mujeres. Estas fechas, cuando algunas tienen la dicha de recibir algún detalle así sea un saludo de reconocimiento, pueden influir positivamente en el ánimo y la salud femeninas. Es claro que las dedicatorias no sólo tienen la misión de homenajear, sino también de preservar la condición mental y física de muchas.
Esta mañana, mientras mi madre hacía una de sus actividades cotidianas, le dije que: “sabes que es sólo una fecha, vos me entendés. De todas maneras, Feliz Día de la Mujer”. Ella, con una sonrisa y con estas palabras me lo agradeció: “De todas maneras, anima”. Luego me dijo que el sacerdote quien dio la misa ayer donde estuvo felicitó a todas las mujeres presentes, y que había que tener en cuenta aquellas maltratadas físicamente.
La cantidad de mujeres que pasarán esta fecha como tantas otras sin recibir siquiera unas Felicitaciones, unas Felicidades, unas Bendiciones es incalculable de parte nuestra. Hay algunas, es cierto, que voluntariamente rechazan este tipo de reconocimientos; sus razones tendrán. A pesar de las palabras anteriores, no hay excusa, me parece, para que quienes tengamos los medios de darles un homenaje a las que hacen parte de nuestras vidas lo dejemos de hacer como se merecen.
Por eso propongo que hoy, si usted tiene la oportunidad de recordar con más cariño a las mujeres que lo acompañan en su vida cotidiana, se tome un tiempo en medio de su quehacer o de su ocio para halagarlas. Así sean sus compañeras o colegas que ve todos los días o casi todos los días, no olvide reconocerlas (a menos que tenga algo preparado para ellas en secreto). Incluso, felicite a algunas desconocidas que pasen por su lado o le contesten el teléfono. Créanme: las mujeres saben ser más agradecidas, indudablemente.