La genética en busca de la vida eterna parece un eufemismo comparado con otros temas médicos; sin embargo, es claro que muchos científicos han trabajado durante años el asunto. Básicamente consiste en procesos tanto de regeneración como de mantenimiento celular. Estas técnicas ayudarían a que todas las condiciones de un ser vivo se mantengan intactas para luego ser trasplantado de alguna manera, tiempo después, para que se siga desarrollando. Numerosos experimentos cuentan con esta premisa, muchos avalados por gobiernos centrales. Otros son hechos por parte de laboratorios independientes que buscan ayudar a procesos de la naturaleza y el ser humano.
La condición va más allá de la simple retórica porque se trata de un asunto vital, ciertamente. Lo que muchas personas quieren saber alrededor del tratamiento de esta información son aspectos más puntuales como si será posible que desaparezcan ciertas enfermedades graves. Puede que en una primera instancia esta fuera la intención al tratar este tema genético. Gradualmente se pudo constatar de que esta era en verdad un asunto más profundo, que conllevaría a que hubiese normas formas de implantar la ética y los comportamientos morales. Porque aquí hay que tener en cuenta la opinión de la sociedad en sí, que necesita respuestas.
De cualquier forma, el tratamiento de la genética en este campo ha logrado que muchas entidades hayan podido destilar esfuerzos conjuntos para que las células sean protagonistas. Pero en sí, las cadenas de distribución cromosómica con los adelantos que han podido establecerse en cuanto a la activación de genes pueden ser más que satisfactorios en general. Se podría estar hablando precisamente de organismos que sean más resistentes a enfermedades mortalmente graves, así mismo como con la elaboración de planes de vida. Integralmente, se trata de que la sociedad, potencialmente, pueda mejorar y, sobre todo, de tener más perspectivas de salvamento.
Leonard Hayflick, gerontólogo reconocido a nivel mundial, apunta que “la única causa de muerte en las edades más avanzadas se debe fundamentalmente a la edad”. El Departamento de Medicina y Geriatría en el Centro Médico de Boston cuenta con el profesor asociado Thomas Perls quien ha dicho: “cuanto más vieja llega a ser una persona más saludable ha tenido que ser. Llegar a los cien es un fenómeno de supervivencia. La gente que alcanza esa edad tiene que haber estado libre de discapacidades no solo a principios de los noventa, sino más bien la mayor parte de sus vidas”. Se trata de un asunto de mucho estudio y de bastante análisis en estos tiempos corredizos.
La posibilidad de vivir toda la vida, genéticamente hablando, ahora es más patente que hace algunos años y, en últimas, ha hecho que la ciencia médica se formule nuevos retos y salvedades.