
En muchos sitios web, programas de televisión, emisiones radiales, notas de prensa y revistas y demás, se insiste en la necesidad de bajar de peso. La obesidad es sin duda uno de los problemas de salud más serios de las últimas décadas. Junto al estrés y el sedentarismo, está entre las afecciones que sobre todo en el “mundo occidental” causan más inconvenientes físicos a una parte representativa de la población. Entendida esta situación, convendremos en que unos kilos menos junto con hábitos de vida saludable y un control médico responsable, nos ayudan a mantenernos mejor por mucho más tiempo en teoría.
Sin embargo la gordura en muchas personas ha sido estigmatizada como sinónimo de anti-belleza, sobre todo cuando los medios de comunicación se hicieron más públicos y ciertos cánones estéticos empezaron a imponerse desde muchas concepciones de la moda. Fuera de las complicaciones de salud, las cuales afectan a todo tipo de personas sin importar su condición física, edad, sexo y situación socioeconómica, parece que tener una apariencia rolliza fuese algo indeseable, molesto o por lo menos difícil de concebir para ciertas personas.
Exceptuando casos de obesidad extrema, en donde consideramos de que se debe hacer todo lo necesario para reducirla hasta una proporción tolerable, la gordura desde el punto de vista estrictamente estético ha sido un punto polémico en el que se mezclan situaciones morales y de comportamiento social.
Por ejemplo, ¿cuál es la manera correcta de referirse a una persona con cierto sobrepeso? Nombremos los términos más populares sin incluir ciertas palabras despectivas o peyorativas: obviamente gorda(o); rolliza(o); acuerpada(o); grueso(a); grande; ancha(o), etc. Es curioso que, al menos en Colombia, un término como gorda(o) sea empleado por algunas personas para referirse a alguien con cariño o familiaridad independientemente de su apariencia.
No faltan quienes muestran poca o ninguna tolerancia hacia las personas de medidas grandes. En lugares públicos, en algunos medios de transporte, en eventos sociales, los comentarios insultantes o por cuanto mas irónicos hacen su aparición de vez en cuando: “es que usted ocupa dos sillas”; “pero si dejara espacio”; “esa (e) se va a comer todos (o casi todos) los paltos”, etc.
Explicadas estas circunstancias, si usted hace parte de la población gorda, hay que aprender a descubrir los puntos más fuertes de nuestra apariencia y no dejarnos llevar por los comentarios malintencionados. Claro, si quiere adelgazar está en todo su derecho y más cuando su salud esté en riesgo. No ser gordo ni flaco es tal vez tener la apariencia más recomendable. Sin embargo, con unos kilos de más no debemos excusarnos de no sentirnos elegantes, apuestas(os), bellas(os), poniendo siempre como puntos destacables un gran carácter y una buena disposición.