
Usted puede ser una de tantas personas que no visitan un médico general o especialista hace cierto tiempo, y aunque es bueno que reconozca que su salud es estable o no ha vuelto a sufrir los síntomas de una determinada afección, nunca sobra un buen chequeo de vez en cuando. Porque la importancia de una cita médica radica en el interés del paciente mismo o de la paciente misma en poder determinar con la mayor exactitud posible cuál es su grado de sanidad en cierto modo, de modo que tenga mejores posibilidades de llevar una vida cotidiana mucho más segura.
A continuación se exponen algunos consejos para que su cita médica, ya sea de carácter general o especialista, tenga el desarrollo más adecuado de acuerdo a sus necesidades más principales, que son el establecer responsablemente el nivel de su salud y las recomendaciones que el(la) facultativo(a) puede disponer para su alivio o mantenimiento de su estado general.
Nunca calle cualquier molestia que sienta o crea tener. Uno de los mayores errores que cometen algunos(as) pacientes es dejar de comentar al médico ciertos síntomas que puedan estar experimentando o hayan experimentado recién y que se pueden considerar anormales. Una gran responsabilidad del médico es que a partir de la mayor o total honestidad del paciente, logre recomendar el tratamiento adecuado y/o descartar algunas posibles afecciones que se puedan estar generando en el organismo de la persona atendida, para de este modo pueda estar tranquila o bien iniciar un proceso de cura que le redundará, lógico, para su bien.
Responda breve y sinceramente a las preguntas del médico. No todos los médicos son iguales; algunos son más incisivos que otros y le harán cuestiones que, a no ser que se traten de su vida íntima que no estén relacionadas con su salud, debe intentar dejar el pudor si le cuesta y colaborar para su plan de revisión o restablecimiento de su salud. Recuerde: la primera persona realmente interesada en su estado orgánico debe ser usted.
Haga el propósito de establecer citas médicas disciplinadamente. Con excepción de ciertos casos, si su revisión ha resultado lo suficientemente satisfactoria y si el médico está de acuerdo con usted, puede hacerse al hábito de acudir a una revisión cada tres o cuatro meses para que se mantenga mejor informado(a) de su estado de salud de manera más o menos frecuente. Esto también dependerá del respectivo plan de salud que usted tenga, por supuesto.












