El embarazo exige mucho al organismo de la mujer. Una profunda transformación orgánica sirve a la misión de desarrollar en el espacio de 280 días (= 10 meses lunares, de 28 días) un nuevo individuo, desde la fase de pequeñísimo óvulo, microscópico, hasta la fase de un ser viable. El cuerpo de la madre gestante prospera y se modifica bajo la influencia de las hormonas y del incremento de rendimiento de todos los órganos, y se rejuvenece, en tanto que su carácter alcanza una madurez que la faculta para acompañar al niño o a la niña, en el camino de la vida, con inteligencia, bondad, indulgencia y abnegación.
La comprensión de las múltiples alteraciones del organismo femenino durante el tiempo de la espera de un o de una bebé, no es posible sin el conocimiento de ciertos procesos corporales que se cumplen con inimaginable exactitud. Durante este tiempo todas las funciones del organismo quedan subordinadas a la misión común del desarrollo de un ser viable. Según una ley natural, válida no solamente para el género humano, la consecución de la descendencia es más trascendental que el propio bienestar de la madre, o sea, que el niño o la niña consigue los elementos indispensables para su “construcción” aun cuando la madre, por su parte, experimente perjuicio.
Para el anidamiento del óvulo femenino fecundado, procedente de la trompa de Falopio, sirve el útero, que tiene un tamaño natural de 7 x 4 cm., y figura piriforme. La facultad que posee, en el curso del embarazo, de poderse distender hasta un tamaño más de 17 veces mayor, se debe a las siguientes circunstancias: 1). La disposición espiral de sus fibras musculares, que se extienden desde cuerpo a cuello uterinos y forman una trama distensible, comparable a un enrejado. 2). La hipertrofia y división de las fibras musculares jóvenes; y 3). Una verdadera neoformación de elementos musculares. Las tres regiones del útero: cuerpo, istmo y cuello, no son afectadas por igual en su engrosamiento durante el embarazo.
Por lo común, el óvulo fecundado se anida en el tercio superior de la cámara germinativa, en el seno de la mucosa, predispuesta para tal anidación. La mucosa nutre al joven embrión con hidratos de carbono, albúminas y grasas. Bajo la influencia de las sustancias activas del óvulo se transforma la mucosa de sus alrededores en placenta, también llamada “secundinas” o “parias”. Presente un diámetro de 15-25 cm. y un grosor de 1,5-3 cm. estando formada en parte por la madre y en parte por el feto mismo. El cordón umbilical establece la comunicación entre el niño o la niña y la placenta.
Durante el embarazo, están sometidos a incremento funcional no sólo el útero y los tejidos circundantes, sino, en general, todo el conjunto de órganos de la madre.
Información tomada de Enciclopedia Médica, tomo 1. Ediciones Nauta, 1982. Páginas 96-98, 101.
