
En Cuidado y Salud hay espacio para el humor y/o la reflexión. A continuación algunas “Leyes de Murphy” sobre médicos y pacientes.
Ley de la Leucocitosis: Dentro de toda infección pequeña hay una gigante tratando de abrirse paso.
Ley de la Velocidad: Acelerando mucho se llega siempre antes… al hospital.
Ley de la visita: El teléfono de tu mesa de luz sonará cuando llame un paciente desesperado porque vayas a verlo, si y solo si acababas de dormirte después de un día agotador, llueve a cántaros y no te anda el auto.
Ley del clima: Las noches de verano nunca parecen tan hermosas como cuando tenemos que quedarnos en el hospital haciendo guardia, ni los días de sol parecen tan primaverales como cuando nos toca atender todo el día encerrados el consultorio.
Ley del turno: Los turnos que le damos a cada paciente se sienten de largo inversamente proporcional a la simpatía del paciente. Addenda: El paciente ideal siempre pierde el turno.
Ley del reemplazo: Nunca seas irremplazable. Si lo eres, nunca te darán un ascenso.
Ley de la potencia de los pigmentos: Si te besa una enfermera, en todo el día no te podrás sacar la marca de su lápiz labial.
Ley del Dr Gramph: Cuando te preguntes por qué antes nadie hizo la intervención quirúrgica de otro modo… no lo intentes.
Ley del Anestesiólogo: Es más fácil dormir a alguien que despertarlo.
Ley del Dr. Morgue: Si algo puede ir mal, irá peor.
Ley del Quirófano: Las desgracias y situaciones inesperadas suceden de a grupos.
Ley de la Prevención de Accidentes: Si algo puede ser peligroso, lo será justo cerca tuyo.
Ley del Médico de Cabecera: Si pones a prueba tu salud durante un tiempo suficiente, esta se acaba.
Ley del Apuro Vano: Si un paciente se apura demasiado en llegar al hospital, el tiempo ganado lo va a tener que usar esperando.
Ley de la imprevisibilidad de los virus: Nunca nadie se cura de la manera que imaginabas.