
Una polémica reina en muchas partes con respecto a los llamados alimentos afrodisiacos, muchos de ellos que pertenecen a la comida de mar como tal y algunos tantos otros frutos casi todos de extracción tropical. El alimento afrodisiaco se define como aquel que supuestamente sirve para mejorar el desempeño sexual o que hace rendir mejor en las artes amatorias según otras definiciones. La incidencia en muchas creencias populares ha hecho que se mantenga esta opinión incluso alrededor de países en donde la investigación científica de los alimentos ha alcanzado una gran profundización, y que se han hecho denotar de cierta manera como uno de los componentes que más han influido en la aceptación de este tipo de sugerencias de forma general.
¿Exactamente de dónde ha surgido la fama de los alimentos afrodisiacos? Parece ser que por los relatos de distintas culturas se hace una gran disertación o una gran imaginación sobre lo que pueden hacernos creer sobre determinados frutos tanto del mar como de la tierra. Esto por supuesto tiene también como base la aceptación de que es necesario descargar poderes sobre algún producto natural que por lo general tiene una gran aceptación, y que efectivamente guarda una gran composición de vitaminas y de elementos sanos en general.
Ahora, no sólo se tienen en cuenta la definición de alimento afrodisiaco como elemento alimenticio para mejorar el desempeño sexual sino que más aun, contribuye a la exaltación o a la excitación a partir de un determinado estado de ánimo. Es decir, que estos productos como tales no sólo tienen como una de sus principales cualidades como lo dicen muchas personas el poder tener al hombre o a la mujer bajo un gran desempeño en su actividad sexual íntima, sino que genera un grado de interés sobre todo en los casos en donde hay baja estimulación o un desinterés distribuido a alguna enfermedad o bien a un estado psicológico.
Lo cierto del caso es que no hay ningún alimento que pueda generar un mayor o incluso menor interés sexual que otros. Si así fuera, se consideraría a poblaciones como Japón, Australia y otros países en donde el consumo de productos del mar es bastante recurrente como pertenecientes a una gran cultura de actividad en cuanto a estos procesos. Claro que hace falta ver si las estadísticas con respecto a estas investigaciones son en verdad valederas, y vienen de un estudio serio que haya sido controlado por alguna entidad considerada como eminencia científica.
El mito de los alimentos afrodisiacos puede que no haga daño en general, sino que simplemente contribuye incluso a un mejor estar entre distintas poblaciones o parte de un grupo de ellas que consideran divertidos este tipo de casos o de narraciones. El jugo de borojó, el chontaduro, los mariscos, las ostras, los mejillones, los camarones, el coco, etc., son algunos de los componentes a los que se han tomado para ser parte de esta caprichosa lista que, en definitiva, sólo se ha hecho a partir de una mezcla de imaginería popular con algo de mucha verdad sobre las propiedades alimenticias altamente beneficiosas de estos productos.