¿Qué es el efecto Yo-yo?
También conocido como dieta yo-yo o efecto rebote, el efecto yo-yo es el resultado de esas dietas milagros que prometen adelgazar de forma rápida y sin esfuerzo, sin embargo, quienes las ponen en práctica, al abandonarlas recuperan más kilos que los perdido. Y no sólo no consiguen corregir los malos hábitos de alimentación, si no que acentúan los errores.
El efecto yo-yo es el ciclo marcado por pérdida y recuperación sucesiva del peso corporal como consecuencia de una dieta hipocalórica excesiva. Con las dietas milagro cuya duración no suele exceder de dos semanas, se pierde peso y volumen a expensas de glucógeno, proteínas, agua y minerales, y no de grasa, que es lo que realmente se quiere y se debe perder.
Cuando la persona inicia una dieta para perder peso, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos con el fin de compensar dicho déficit de energía. Las dietas milagro de bajo o muy bajo valor calórico, así como aquellas en las que la distribución de la energía va a favor de un determinado nutriente (ricas en proteínas y/o grasas y bajas en hidratos de carbono, dietas basadas en hidratos de carbono, etc.), además de ser muy desequilibradas desde el punto de vista dietético y nutricional, implican que el cuerpo comience a movilizar sus reservas de energía
Este fenómeno de subir y bajar de peso como un yo-yo, se produce por la natural reacción del organismo de compensar el déficit energía que ha tenido que soportar durante la restricción de calorías de la dieta milagrosa.
Pero además está el hecho incuestionable de que estas dietas pueden perjudicar, y a veces gravemente, nuestra salud, pues someten a nuestro organismo a graves carencias nutricionales: vitaminas, minerales.
El efecto psicológico del fracaso puede hacer que consideres tu obesidad como un problema que no tiene solución. Pero esto no es cierto. La clave está en ponerse en manos de profesionales, seguir dietas razonables que no perjudiquen nuestra salud, realizar una actividad física adecuada a nuestras condiciones y, sobre todo, asumir que nos va a costar cierto esfuerzo y que el cambio debe ser para siempre.
El efecto yo-yo es consecuencia directa de una mala dieta y de malos hábitos alimenticios. Las personas deben ser conscientes que llevar unos buenos hábitos alimenticios no es estar a dieta permanente, es entender la alimentación dentro de un orden beneficioso para tu salud.

