
Hace pocos días, el ministerio de salud de Colombia advirtió sobre el riesgo grave que se cierne sobre las personas que se someten a la acción de “inyecciones milagrosas” para poder reducir de peso de una manera instantánea. Lo cierto es que muchos profesionales médicos advierten sobre el peligro latente que significa la administración de estos elementos a un organismo específico, por lo que no se encuentran sus componentes debidamente registrados dentro de una lista aprobada por las autoridades sanitarias competentes. Y el riego aumenta con la posibilidad siempre latente y peligrosa de que el cuerpo no pueda reaccionar de manera normal y uniforme con la administración de este tipo de “ayudas”, que bien vale la pena pasar a analizar para que el grueso de la población no caiga en problemas subyacentes.
En primer lugar, la administración de estos elementos incluso con el control médico adecuado puede recaer en una serie de procesos negativos dentro del cuerpo que pueden desembocar en una serie de efectos secundarios tales como vómitos, mareos, diarrea y hasta un aumento inesperado del índice de masa corporal. Porque la constitución de estas vacunas generalmente obedece a la administración hormonal a pacientes con bajo peso para poder restablecer los niveles normales de azúcares y grasas que pueden hacer funcionar de forma debida a los sistemas. Esto significa que por un proceso de retroacción involuntaria, el cuerpo asumirá que estos nutrientes en vez de reducir el metabolismo e influir sobre los procesos celulares de administración de energía, potencien más su acción orgánica y se produzca un efecto de contravía que no podrá ser asimilado diligentemente por el sistema digestivo.
Esto puede ocasionar otras consecuencias sobre todo en las mujeres, quienes son las que más acuden a este tipo de tratamientos, como por ejemplo celulitis, estados de depresión e incluso un cansancio general cuyas causas no pueden ser convenientemente establecidas en ciertas ocasiones. La administración de estas inyecciones para adelgazar igualmente se hace en una gran mayoría de oportunidades de forma libre directa, es decir, sin la auscultación o revisión previa del organismo para poder determinar las causas del sobrepeso como tal ya sea de tipo orgánico o metodológico.
Si es por el segundo motivo, el metodológico, que es la ingesta irresponsable de alimentos ricos en carbohidratos, grasas, almidones, etc., de una manera excesiva, habrá que someter al paciente a una restitución de sus hábitos de alimentación mientras que para el primer caso ciertas intervenciones quirúrgicas especiales como un bypass gástrico pueden lograr una serie de efectos importantes.












