El stress en el trabajo es una causal de enfermedades tanto físicas como psicológicas. Gradualmente el afán de producir de manera estable, las condiciones en ocasiones adversas de labores y los problemas personales pueden inducir para un estado de tensión laboral. Muchas son las consecuencias negativas de acumular demasiada angustia en la ocupación. Desde dolores de cabeza y mareos, hasta náuseas, sudoraciones, estados de ánimo cambiantes y, en ciertos casos extremos, taquicardia y presión alta, presión baja o infartos repentinos.
En Japón, el stress laboral es una plaga y ha causado gran número de muertes cuyo origen ha estado casi que exclusivamente en la tensión que ejerce el mundo de la producción en serie. De acuerdo a una publicación de la revista Muy Interesante Preguntas y Respuestas Invierno 2009, “llaman en Japón “karoshi” a la muerte que sobreviene súbitamente por exceso de trabajo, algo que sucede con relativa frecuencia en esa laboriosa sociedad. Uno de los casos más llamativos tuvo lugar en 2002, cuando un empleado de 30 años de la empresa Toyota falleció tras haber realizado más de 80 horas extras por término medio en seis meses y 114 en los últimos 30 días”.
“Al principio, el Ministerio de Trabajo se negó a pagar una indemnización a su viuda, pero un tribunal reconoció que el trabajador fue víctima del agotamiento. La primera defunción oficial por karoshi se remonta a 1969, y en 2007 fueron contabilizadas 147”. No se trata de una noticia menor, tomando en cuenta que aunque hay personas que no fallecen por una carga laboral enorme, pueden acumular síntomas médicos desastrosos. Esta insatisfacción en el trabajo a veces perjudica sus relaciones familiares y personales.
Es necesario tener en cuenta que el stress en el trabajo no se puede evitar de alguna manera u otra. La tensión bien manejada produce un efecto estimulante que nos ayuda a ser más ingeniosos(as). Así mismo, sería una vida aburrida si no enfrentásemos de vez en cuando retos los cuales agudizan nuestra inteligencia y capacidad de percepción. Es cuando el trabajo se sale de sus límites normales para ocupar otras áreas de nuestra vida cuando la situación se torna preocupante.
A veces, la mejor solución para un constante stress en el trabajo es cambiar de labor lo antes posible. Pero antes que considere esta posibilidad, fíjese si usted hace el esfuerzo necesario para que su actitud y manera de pensar no se desestabilicen frecuentemente.
