
Muchas personas, tal vez usted incluido(a), conoce los problemas que genera en el organismo como tal y la psiquis el exceso de alcohol, pero hay bebidas que combinan este compuesto que pueden resultan beneficiosas si se consumen de una forma adecuada como es el caso del vino tinto. Se cree que una bebida razonable de los vinos puede ser un gran contribuyente a prevenir enfermedades cardíacas y fortalecer el sistema cardiovascular, al parecer un mito popular que se originó debido a la sensación de bienestar experimentada en la región del tórax por parte de muchas personas después de consumir esta sustancia. Pero ahora parecen haber algunos fundamentos científicos que certifican esta creencia, teniendo en cuenta los polifenoles como el resveratrol que son los elementos no alcohólicos de los vinos. Hay ciertas pirámides de nutrición que incluyen el vino tinto como una alternativa de consumo moderado para el óptimo funcionamiento del organismo, incluso para rejuvenecer células, excluyendo dentro de esta opción a grupos de población como niños, mujeres embarazadas, mujeres lactantes, etc.
Los vinos, sin importar si son tintos o no, tienen dentro de su constitución primaria elementos como agua, etanol, ácidos orgánicos, aldehídos, cetonas, esteres y compuestos fenólicos. Los compuestos fenólicos y el etanol han ido bastante estudiados a lo largo de muchos años, y sin embargo no han arrojado una luz concreta sobre la influencia negativa o positiva de los vinos en la salud humana. En cuanto a los demás elementos, son los encargados principales de brindarle la textura y el olor característico a los vinos, los tintos incluidos. El etanol si se consume excesivamente es un tóxico potente para el cuerpo, pero su efecto es más fuerte por ejemplo en las mujeres debido a la menor ausencia de deshidrogenasa dentro de su organismo, los que las hace menos resistentes al alcohol, y en familiares de pacientes con miocardopatía alcohólica.
Los polifenoles, las sustancias no alcohólicas de los vinos, tienen un efecto antioxidante mucho mayor que la de la vitamina E, según estudios hechos tanto in vitro como ex vitro en embriones de animales. Su administración en animales de experimentación y dentro del desarrollo orgánico humano, ha comprobado que retarda ostensiblemente la progresión de la arteriosclerosis, lo que podría ser un indicador de que el vino tinto, en teoría, previene enfermedades del corazón.
A pesar de estos halagadores informes, sobre todo para personas con problemas de arterias, es necesario tener en cuenta la constitución genética de los individuos, puesto que no todos los organismos están capacitados para responder de la misma manera a los efectos de los vinos. En esto influye, por supuesto, si la persona no tiene un pasado familiar de síntomas relacionados con el alcoholismo, o si naturalmente tiene poca resistencia hacia este tipo de bebidas.
cual vino rojo puedo tomar grasias